Ronda sobre Siria acaba sin avances y con polémica por traslado a Sochi

El ministro de Exteriores de Kazajistán, Kairat Abdrakhmamov (c), durante una reunión de alto nivel sobre la paz en Siria entre los ministros de Exteriores de Rusia, Serguéi Lavrov, Turquía, Mevlüt Çavusoglu. e Irán, Mohamad Yavad Zarif, en Astaná. EFE/Archivo

Astaná, 15 may (EFE).- La novena ronda de negociaciones sobre el alto el fuego en Siria concluyó hoy en Astaná sin ningún avance y en medio de la polémica de celebrar la próxima reunión en Sochi (Rusia), a lo que ya se ha negado la oposición armada siria.

La mudanza al balneario ruso a orillas del mar Negro es de hecho la única novedad que aporta el comunicado final de la ronda, firmado por Rusia, Irán y Turquía, los tres países garantes del cese de hostilidades en el país árabe desde hace un año y medio.

“No importa dónde se celebre la reunión de alto nivel. Puede ser en Ankara, en otros países, en Ginebra o en San Petersburgo. El formato es el mismo. Se trata del formato y del proceso de Astaná”, dijo al respecto el jefe de la delegación rusa, Alexandr Lavréntiev.

Que la próxima ronda tenga lugar en Rusia “no significa que las siguientes no vuelvan a celebrarse en Astaná”, precisó el diplomático.

“Si (Rusia) nos llama a Sochi, no iremos. La oposición armada no irá a Sochi”, respondió tajante el jefe de la misión de la oposición siria, Ahmad Toma.

El dirigente opositor, presidente del llamado Gobierno temporal de Siria, subrayó que sólo aceptan la capital kazaja como lugar para negociar con Damasco.

“Si los países garantes quieren ir a otro país, es cosa suya, pero nosotros queremos que las negociaciones sigan sólo en Astaná”, concluyó.

Después de celebrar ayer reuniones bilaterales y trilaterales sin la participación de la oposición, la plenaria de hoy duró poco más de una hora, tras lo cual se difundió un comunicado de nueve puntos que no recoge acuerdo alguno para promover el proceso de paz en Siria.

El documento no hace más que repasar lugares comunes como “la soberanía, independencia, unidad e integridad territorial de Siria”; “la necesidad de incrementar los esfuerzos para ayudar a los sirios en el restablecimiento de la vida pacífica” y el compromiso con la lucha contra los grupos terroristas que actúan en el país árabe.

Ante el escepticismo sobre el futuro de todo el formato de negociaciones, Lavréntiev aseguró: “El proceso de Astaná está vivo (…) y, como podemos ver, da notables resultados positivos”.

El asunto central de esta ronda era avanzar en el intercambio de prisioneros entre Gobierno y oposición sirios, pero, según señala el comunicado, los reunidos sólo pudieron “confirmar la necesidad de (hacer) esfuerzos comunes para reforzar la confianza entre las partes en conflicto”.

Se acordó celebrar el próximo mes de junio en Ankara la próxima reunión del grupo de trabajo para el canje de prisioneros de guerra.

“Nos alegramos de que este tema seguirá debatiéndose en el marco del grupo de trabajo en Ankara. Es una cuestión humanitaria importante que afecta a miles de familias sirias”, dijo al final de la plenaria Staffan de Mistura, representante especial de la ONU para Siria.

Lavréntiev señaló que “ha llegado la hora de dar una nueva dimensión al proceso de Astaná, haciendo hincapié en la solución de problemas humanitarios y políticos”.

“Esperamos que, en el futuro, ese grupo (para el canje de prisioneros) dará un impulso a su trabajo y seremos testigos de nuevos acuerdos entre las partes enfrentadas”, dijo el diplomático.

Hasta ahora, el principal logro de Astaná ha sido la creación de cuatro zonas de distensión en Siria -en las provincias de Idleb, Homs, Guta y en la frontera con Jordania- territorios en los que está prohibida cualquier actividad militar, incluso vuelos de aviones.

En alguna de esas zonas, como hasta hace poco en Guta Oriental y ahora en Idleb, los enfrentamientos armados han continuado, pese al acuerdo firmado entre los tres países garantes.