Reabren caso de madre salvadoreña en «santuario» desde 2017 en Colorado

Varias personas sostienen pancartas contra la separación de familias, el martes 21 de julio 2015, en las escalinatas de la Primera Sociedad Unitaria de Denver, donde estaba refugiado desde octubre de 2014 el inmigrante mexicano Arturo Hernández. EFE/Archivo

Denver (CO), 24 abr (EFEUSA).- Tras 20 meses en «santuario» en un templo de Denver, Colorado, para evitar ser deportada, la salvadoreña Araceli Velásquez anunció este miércoles que se ha iniciado el proceso para reabrir su caso y renovar su petición de asilo, algo que, de prosperar, le permitiría regresar a su hogar.

«Solamente deseo seguridad personal para mí y para mis hijos», dijo Velásquez en una rueda de prensa frente al edificio de la Corte Federal, en el centro de Denver.

«Pido que el Gobierno tenga misericordia y me permita regresar a mi función de esposa y madre, cuidar a mis hijos, llevar a Jorge y a Christopher a la escuela y por primera vez ver sus salones de clases; ir a la biblioteca o al parque con ellos», agregó la salvadoreña.

Velázquez entró en «santuario» en la Iglesia Metodista Unida Park Hill/Templo Miqueas el 8 de agosto de 2017, pocas horas después de enterarse que agentes federales de inmigración habían ido al trabajo de su esposo, Jorge, para hablar con él sobre la situación migratoria de su esposa.

Agentes del Servicio de Inmigración y Aduanas (ICE) también fueron a la casa de la salvadoreña para arrestarla, pero Velásquez ya estaba en la iglesia en la que ha permanecido hasta hoy.

La inmigrante llegó a Estados Unidos procedente de El Salvador en 2010, cuando tenía 19 años. Lo hizo, ha declarado, huyendo de la violencia en su país.

Su pedido de asilo le fue denegado en 2016, por lo que se inició el proceso de deportación. Ese proceso se pospuso durante un año debido a que Velásquez estaba embarazada del menor de sus tres hijos, Kevin.

Luego pidió una nueva prórroga de la orden de salir del país, pero ese pedido fue rechazado.

Por ese motivo, Velásquez buscó refugio en un templo religioso, «por temor a regresar a la misma situación peligrosa de la que había escapado», según dijo Gabriela Flora, del Comité de Servicio de Amigos Americanos (AFSC) en Denver.

Pero ahora, puntualizó Flora, «se ha enviado una moción para reabrir su (pedido de) asilo».

«Rezamos para que se libere a Araceli del confinamiento, de la separación de su familia y del temor por su vida, para que ella disfrute de la preciosa libertad de estar en su propio hogar con su amada familia», expresó por su parte el rabino Adam Morris, del Templo Miqueas.

Morris explicó que su congregación ha modificado parte del templo precisamente para alojar a familias de indocumentados quienes, con posibilidades aún de regularizar su situación migratoria, necesitan un lugar seguro para alojarse mientras duran los trámites.

Los rezos de «cristianos, judíos, o simplemente humanos» son necesarios para «asegurarnos de que los valores de justicia y compasión sigan siendo parte del sistema legal estadounidense y de nuestra forma de vida», agregó el religioso.

Durante su estancia en la iglesia metodista, Velásquez se reunió en dos oportunidades con la congresista Diana DeGette (demócrata, Distrito 1 de Colorado), primero en diciembre de 2017 y luego en mayo de 2018, debido al interés que DeGette expresó en el caso de la salvadoreña.

Además, Velásquez colaboró con el desarrollo de la llamada Resolución Popular, una campaña comunitaria y un documento firmado que insta a los residentes de Colorado a exigir el respeto de los derechos de los inmigrantes.

Velásquez es una de las siete personas que están o estuvieron en «santuario» en Colorado.

La mexicana Rosa Sabido y la peruana Ingrid Encalada Latorre permanecen alojadas en iglesias. Sabido en una congregación metodista en la localidad de Mancos, y Encalada Latorre en una congregación unitaria en Boulder.

La mexicana Jeannette Vizguerra, reconocida a nivel nacional como una dirigente del Movimiento Santuario, continúa con su caso pendiente, por lo que reingresó a un templo en Denver el pasado 15 de marzo.

Por su parte, la mexicana Sandra López abandonó la iglesia en la que estuvo largos meses en Carbondale cuando su caso fue favorablemente resuelto.

Tanto el salvadoreño Elmer Peña como el mexicano Arturo Hernández García ya no están en «santuario» y se desconoce su situación inmigratoria actual.

Debido a que el nuevo trámite recién se inicia, no se especificó si Velásquez podrá salir de su refugio en un futuro cercano.